¿Cuánto cuesta la salud de tu familia?

Introducción

Las civilizaciones de la Antigüedad utilizaron ungüentos y arcilla para protegerse de las quemaduras provocadas por el sol. En el antiguo Egipto se realizó el primer ungüento a base de jazmín, magnolia y aceite de almendras y durante
los juegos olímpicos, en la Grecia Clásica los atletas se protegían con arena y aceite de oliva.

En los años 20 y 30 del siglo pasado aparecen las primeras lociones bronceadoras, que tan solo ayudaban a broncear la piel evitando cualquier factor de protección. Es durante la segunda Guerra Mundial cuando aparece el
primer protector solar, formulado por un farmacéutico estadounidense, para prevenir las quemaduras de la piel de los soldados que habían combatido en el Pacífico.

Efectos de la radiación solar en la piel

Hoy en día sabemos que la radiación solar que llega a nuestra piel no se limita al UV (UVB y UVA), sino que incluye radiaciones de menor energía pero de mayor longitud de onda, como el Visible, que puede potenciar reacciones
fototóxicas y fotoalérgicas, o el IR, que puede alcanzar la hipodermis provocando daños como el envejecimiento prematuro de la piel, eritema, colapso cardiovascular y dolor térmico.

En los últimos 20 años han sido publicados múltiples estudios sobre los efectos de la radiación solar en la piel. El UVA es capaz de inducir daños a nivel molecular y celular provocando:

  • Envejecimiento prematuro (arrugas, manchas, pérdida de firmeza, engrosamiento de la piel, telangiectasias…). La radiación UVA induce la expresión génica de moléculas proinflamatorias, como la molécula de
    adhesión intercelular 1 (ICAM-1) y las metaloproteinasas de la matriz (MMP-1).
  • Daños en el ADN que pueden traducirse en cáncer de piel.
  • Alteración de la inmunidad adaptativa. La radiación UVA, sobretodo de longitud de onda larga, induce la producción de citoquinas como la IL10 y la expresión de mediadores inmunosupresores como la hormona
    estimulante de melanocitos alfa.
  • Estrés oxidativo. La radiación UVA regula la expresión de genes implicados en la defensa oxidativa como la MMP-1, la hemooxigenasa-1, la glutatión peroxidada, la catalasa y la superóxidodismutasa.
  • Fotodermatosis (erupción polimorfo lumínica, urticaria solar, melasma…) reacciones de fotosensibilidad y cáncer de piel.

El filtro solar adecuado

Todos estos descubrimientos han desembocado en la aparición de nuevos filtros solares y activos de última generación que nos protegen, no solo de la quemadura solar como ocurría en los años 50, sino de TODOS estos efectos secundarios que puede provocar el sol, incluso la muerte del individuo.

La cuestión que subyace es: ¿Qué debemos pedirle a un buen protector solar, qué protecto solar recomendarías a tu hijo?

Un protector solar es un cosmético formulado con una selección de filtros físicos, químicos, orgánicos y protectores biológicos que debe permitirnos disfrutar de los efectos beneficiosos del sol, evitando o disminuyendo los perjudiciales.

Debe poseer una galénica agradable, innovadora, que se adapte a cada tipo de piel, a cada fototipo, a los gustos particulares de cada consumidor, a la intensidad de la radiación UV, al lugar en el que vamos a tomar el sol, la
altitud…

Y sobre todo debe:

  • Proteger las tres capas de la piel, epidermis, dermis e hipodermis, es decir, protegernos de las radiaciones: UV, Visible e IR.
  • Proteger y estimular nuestro sistema inmune, ya que la radiación UVB destruye las células de langerhams (parte de nuestro sistema inmune de la piel) antes de que nos quememos.
  • Evitar la cadena inflamatoria provocada por los radicales libres que implica la apoptosis celular.
  • Proteger y reparar nuestra información genética para evitar que se altere su expresión y provoque cáncer.
  • Protegernos del envejecimiento prematuro de la piel y de las reacciones alérgicas o de fototoxicidad.

Los filtros son los ingredientes principales de un solar; existe una LISTA OFICIAL de filtros (físicos, químicos y orgánicos) en los productos cosméticos (Directiva 2005/9/CE de la Comisión Europea, de 28 de enero).

Deben ser seguros (atóxicos, no alergizantes, no comedogénicos), estables (presentar una buena estabilidad frente a agentes externos: luz, calor, pH cutáneo y del preparado, etc…), versátiles (que permita su formulación con diferentes tipos de excipientes, que no manche la piel…) y eficaces.

Elección del filtro solar adecuado

¿Y cómo podemos saber si un protector solar cumple todos estos requisitos?

Aquí está LA DIFERENCIA FUNDAMENTAL entre un solar adecuado y uno que no lo es.

Sólo aquellas marcas que inviertan en I+D, que realizan ensayos experimentales, instrumentales y clínicos, ejecutados POR LABORATORIOS INDEPENDIENTES, que demuestren su eficacia en la protección frente a
lesiones cutáneas visibles e invisibles (conservación de la integridad del ADN y de las células), serán de elección desde el punto de vista de la salud de la piel.

Los estudios realizados según las recomendaciones de asociaciones internacionales de reconocido prestigio, y los informes finales auditados por el comité de calidad de una empresa independiente, garantizan  que los métodos,
los procesos de realización y las observaciones descritas son el reflejo exacto del estudio y están en consonancia con las buenas prácticas clínicas.

Estos estudios son los que avalan el factor de protección solar que reivindica el envase, la dosis de pigmentación mínima que permite calcular la protección UVA del producto acabado y el resto de bondades. Se trata de medir la mínima dosis que provoca la primera reacción pigmentaria, sin ambigüedad, con los bordes bien definidos, observada a las dos horas de la exposición.

Otros estudios fundamentales son los microbiológicos, de estabilidad y compatibilidad y los estudios de seguridad. Muchos solares no garantizan una protección solar estable de al menos dos horas, no superando en ocasiones ni
los treinta minutos.

La seguridad y la tolerancia SÓLO están garantizadas por estudios exigentes y rigurosos realizados en humanos: prueba del parche, prueba de irritación aguda, prueba de aplicación abierta repetida, prueba de fototoxicidad/fotosensibilidad.

Conclusión

Hay muy pocos centros que hagan estudios adecuados, publicados en revistas científicas. Ello implica un coste muy importante que lógicamente debe ser repercutido en el precio final del protector solar.

¿Puede un solar de 4 ó 5 euros cumplir todos estos requisitos? Por qué no, siempre y cuando lo demuestre con el mismo rigor que cualquier solar de venta en Farmacia. Resulta difícil de creer dado el precio de estos estudios. Los
análisis de efectividad publicados en revistas NO científicas, los estudios de opinión de usuarios o  los realizados en un reducido número de consumidores, no disponen de la información científica adecuada para realizar recomendaciones de salud a la población.

La venta de solares en Farmacia ha experimentado un crecimiento del 9,3% acumulado a junio de 2015 según datos Sell Out de la consultora IMS.

Las marcas de solares de venta en Farmacia llegan al consumidor cumpliendo las más estrictas pautas de fabricación e investigación rigurosa y como dice una buena amiga, Directora Científica de un laboratorio farmacéutico líder… ”esto al final es como las personas, tendemos a quedarnos en la superficie de lo que vemos y lo más importante está en el interior y en la experiencia acumulada a lo largo de la vida… Para mí, los productos, son como gotas de sabiduría, eficacia y bienestar y nos movemos con fines que van más allá de lo barato. La salud no tiene precio y eso cuesta mucho tiempo y dinero en investigación”.

A Arias
Farmacéutica
Directora General de Asun Arias Consultores
www.asunarias.es